martes, 16 de mayo de 2017

Guerreros: Los Inmortales, la élite del ejército persa.



Bastante tiempo sin dedicar un articulo a una de mis secciones favoritas del vloj... Así que vamos allá, hoy toca allende Europa...

Posiblemente cuando hablámos de los inmortales la mayoría tengáis en mente la imagen de la película de Zack Snyder, pero aunque reconozco que muy molona, esta dista bastante de la realidad. 
Los Inmortales -o Meloforos «los portadores de manzanas», llamados así por la forma del acero de sus lanzas-, eran uno de los regimientos de élite persa de la guardia real que lucharon en las Guerras Médicas. El nombre Inmortales viene de Heródoto que los llamó los Diez mil o Athanatoi (literalmente, «inmortales»). El termino hacia referencia a su estrategia en la que si un soldado caía, otro lo reemplazaba haciendo la ilusión de que no podían morir, siendo siempre su numero diez mil efectivos.  En las antiguas crónicas helenas se menciona que los Inmortales eran una tropa de infantería pesada comandados por Hidarnes que mantenía siempre la cantidad de 10.000 hombres: cada miembro muerto, herido o gravemente enfermo era sustituido inmediatamente por otro, razón por la cual en apariencia nunca morían. A diferencia de la mayoría del cuerpo de ejercito persa, los Inmortales solo aceptaban a miembros persas o medos en sus filas.
Dentro del «Baivarabam» de los «Inmortales» (es decir, de los 10.000 hombres), había además un «Hazarabam» (1.000 combatientes) cuyos miembros eran seleccionados para ser la guardia privada del rey persa. En los escritos de Heródoto ya es señalado esto, al explicar el orden de batalla que el ejército del rey persa Jerjes mostró en un desfile militar antes de atacar Grecia en el siglo V a.C. Concretamente, en este texto se determina que en los «Inmortales» se incluía un regimiento con «granadas de oro sobre sus lanzas». «Detrás de él marchaba un cuerpo de la mejor infantería, que costaba de 10.000. 1.000 de ellos iban cerrando alrededor de todo aquel cuerpo, los cuales en vez de puntas de hierro llevaban en su lanza granadas de oro. Los restantes 9.000 que iban dentro de aquel cuadro llevaban en las lanzas granadas de plata», señala. Los «arstibara», como regimiento de élite de los «Inmortales» y guardia privada del monarca y de su palacio, contaban además con un «Hazarapatis» (un oficial al mando) con una habilidad reconocida y de gran respeto entre sus iguales. Y es que, además de labores puramente militares, este noble se encargaba también de recibir primero a las visitas del rey para garantizar su seguridad y dar su consentimiento expreso de que podía mantener una entrevista con él. «Además, el “Hazapatis” de este regimiento servía también como consejero principal del rey. […] En consecuencia, se convirtió en la principal figura de la corte; y a medida que las intrigas palaciegas se hicieron más y más usuales, en los siglos V y IV a.C., se verán envueltas en muchas de ellas», añade Sekunda.
Las armas de los Inmortales consistían de un escudo de cuero y mimbre, una lanza corta con punta de hierro y un contrapeso en el otro extremo, un arco y un carcaj con flechas, así como una daga o espada corta. El uniforme del regimiento estaba compuesto de una tiara o gorra de fieltro, túnica larga con bordados, pantalones y una cota de metal. Su táctica habitual era la carga frontal contra el enemigo, mientras que los flancos en retaguardia disparaban flechas como apoyo, muchas veces envenenadas.