domingo, 15 de mayo de 2016

Emilio Ruiz, un genio del miniaturismo.


Posiblemente a muchos su nombre, tristemente, no os diga nada. Esa manía tan nuestra de no conocer lo bueno que tenemos aquí. Pero si os digo que este señor fue la mente detrás de los efectos especiales de, por ejemplo... Dune, Espartaco, Conan el Barbaro, Lawrence de Arabia, La caída del Imperio Romano... Imagino que os picara la curiosidad. Y es que este señor, llamado por sus compañeros de profesión "El Mago", trabajo en mas de 500 películas a lo largo de su vida, y era considerado el mejor de su genero. Ahí es ná.

El Mago, que empezo en 1942 pintando escenarios para los estudios Chamartin en Madrid, de donde viajo a Italia y luego a Hollywood, donde trabajo con maestros de la profesión y fue habitual, durante muchos años, ver su nombre impreso en los carteles de las grandes superproducciones. Para muestra de su genialidad, vease este extracto:


...Muchos de los secretos de Emilio Ruiz eran invenciones propias. Como usar una fina chapa de aluminio para pintar sobre ella en lugar de sobre el tradicional cristal ("¡no sabes cuántos cristales me rompieron!", afirma el mago de Hollywood en un momento del documental). Para las escenas de barcos también fue suya la idea de trasladar la tradicional piscina de estudio al mar real. "Encajaba el recipiente sin muros dentro del horizonte real, gracias a un sistema de drenaje de agua inventado por él. Así salvaba el efecto de agua estancada de las escenas que entonces se hacían", explica Monleón. "Su acierto fue colocar un trozo de mentira encima de la realidad". Así, lo falso se convertía en verdad. "Era un maestro en disimular los marcos de cristales y soportes para las tomas móviles. Y otro logro suyo fue conseguir planos de perspectivas distintas usando las mismas maquetas", asegura Monleón. La película realizada con motivo del bicentenario de la Revolución Francesa fue la culpable: "Cuando el productor le dijo que aquello estaba muy bien, pero que tendría que llenar los fondos de figurantes, Emilio zanjó la cuestión sacándose de la manga sus figuritas de 10 centímetros y poniéndolas a vibrar mediante un mecanismo con muelle y ventilador ideado por él, claro, para que dieran la impresión de movimiento". "En Dune", continúa el director del documental, "rodaron dos veces el mismo plano de la secuencia en la que los personajes salen del centro de la Tierra. Una en México, con paisaje y figurantes reales, y otra en un estudio de California, con la maqueta y las figuritas de Emilio. David Lynch eligió finalmente el plano del mago y realizó declaraciones entusiastas sobre su trabajo. Pidió que se hiciera lo posible para que sus asombrosas técnicas no se perdieran".


Toma ya, resulta que tenemos un tipo al que el genio Lynch admiraba y aquí nadie sabe de el. Pero no acaba aquí la cosa, ya que trabajo hasta el fin de sus días, con 84 años, y siendo protagonista de un documental "El ultimo truco" filmado para que su obra no cayese en el olvido, ya que nunca tuvo pupilos ni aprendices, y casi todos sus "trucos" eran de invención propia. Y que nadie crea que la tecnología pudo con nuestro mago, buena prueba de ello es que también estuvo detrás de la magia de "El laberinto del Fauno". 

Emilio Ruiz, el ultimo de su especie, nos dejo en 2008, a la edad de 84 años, de forma imprevista, y como dicen sus allegados, como el quería irse: "Sin dar follón". Que descanse allí donde este, y que estas escasas lineas sirvan de recuerdo para su figura.