martes, 23 de octubre de 2012

Praetoria XXIV



Bueno, un clásico del que seguro muchos os acordareis.. El regimiento nº XXIV de la Guardia Imperial "Praetorian". La historia de este regimiento es del todo curiosa, empecemos.
En el año 1997, los gemelos Perry reciben el encargo de crear esta unidad para representar un regimiento de la guardia imperial que protegía un territorio de una horda de orcos en un espectacular diorema con motivo del lanzamiento de Gorkamorka. Pese a que las minis gustaron bastante, GW no las saco al mercado dado el alto numero de regimientos de la Guardia imperial que ya había, hasta que toparon con un tipo llamado Simon Tift, recién nombrado dirigente de la fabrica de GW en Lenton, que se negó a no darles una oportunidad a estas preciosas miniaturas y a costa de muchos huevos, con perdón de la expresión, se enfrento a la cúpula de GW, a los mandamases del estudio de ventas y a dios es Cristo para finalmente conseguir una tirada de 2000 cajas en el mundo de estos magníficos pretorianos, que llevaban ademas dos heridos exclusivos (Blisters y demas del Praetorian XXIV salieron bastantes). Pues bien, tiempo atrás descubrí leyendo en otro blog que  el deseo de este hombre por que salieran esas minis era todo un asunto de honor. Al parecer, el mencionado Simon Tift era, nada mas y nada menos, que el  tataranieto del teniente de los ingenieros de su majestad Sir John Rouse Merriott Chard, para aquellos aficionados a la historia militar, el heroico defensor de Rorke's Drifft (os recomiendo leer la historia en Google o ver la película "Zulu" para saber mas del tema, por que merece la pena), de ahí que considerase que esas miniaturas, que portaban el mismo uniforme que su abuelo y sus hombres habían defendido con uno de los mayores ejemplos de heroísmo del siglo XIX, fueran tan importantes para el.
El resto de la historia ya lo conocéis, las minis fueron un exitazo sin precedentes, las dos mil cajas se agotaron en pocos meses y ese hombre llamado Simon Tift, consiguió honrar la memoria de su familia. Sin duda, una historia que merecía un articulo. Como nota curiosa apuntar que yo tuve una de las 2.000 susodichas cajas, que mis padres me compraron en el mítico "Bicocas" de Albacete, hace quince años, y a día de hoy no tengo ni idea de que fue de ella. Si, yo también me odio.