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viernes, 21 de diciembre de 2018

Y todo mi yo murió al verlo...

Que tiene sus añitos, pero hoy lo recordé y aquí dejo esta joyita lovecraftiana por si alguien no lo hubiese visto. ¡Un saludo hamijos!


viernes, 16 de marzo de 2018

"Que no está muerto lo que duerme eternamente; y en el paso de los eones, aún la misma Muerte puede morir."

Hoy tenemos la efeméride del último viaje cósmico del genio de Providence. Pese a quien le pese, el mejor, y mas influente escritor de terror moderno. Nos vemos al otro lado, Maestro.


Howard Phillips Lovecraft

20/08/1890 - 15/03/1937

viernes, 21 de abril de 2017

Para mandar mensajes al Whatsapp originales...


jueves, 9 de marzo de 2017

Daditos Cthulhianos :D

El maestro David LaRocca -Click AQUÍ para saber mas sobre su trabajo- nos trae un soberbio Kickstarter para los amantes del roleo y de Lovecraft, como deduzco somos todos los que leemos este vloj :)

En el nos presenta un set de nueve dados con, a saber, un d4, tres d6, un d8, un d10, un d10 de centenas, un d12 y como no podía ser de otra manera un d20. Todo ello bellísimamente presentado en un estuche en forma de grimorio arcano con cierre magnético. Menuda chulada, y para mayor colofon, el precio no es ningún disparate, 18 ducados aprox. al cambio. Ahí os lo dejo, por mi parte, no pude evitar caer en uno...



lunes, 14 de noviembre de 2016

The investigators of Arkham horror... ¡Pintaza!



Ante todo, mil perdones por la tardanza de publicar contenidos, anduve muy liado toda la semana, pero os compensaré.

Empezamos fuerte, FFG nos traé The Investigators of Arkham Horror: Tales of Adventure and Madness, una compilación -o antología, haya cada uno- de relatos basados en el archiconocido juego de mesa Lovecraftiano, con 52 relatos protagonizados por los personajes del juego y las expansiones, con 264 páginas en las que han trabajado nada menos casi medio centenar de ilustradores y un buen puñado de escritores, en su mayoría bien curtidos en la obra y los juegos de rol, que harán las delicias de los amantes de pulp, tentáculos y la obra del maestro Lovecraft. 

Habrá dos versiones a la venta, una por 39´95 y una edición del coleccionista por 59´95, hablando en dolares, esta última incluyendo un tapete de juego, láminas y cartas exclusivas para Arkham horror. Ahí es ná. De momento solo estará en la lengua de Shakespeare, pero me cuentan por lo bajini que los hamijos de Edge lo trasladen a la cervantina. 

Pintaza, hamijos...


martes, 4 de octubre de 2016

¡Anime lovecraftiano para 2017!

Pues excelentes noticias os traigo. Máxime sabiendo mi incondicional amor por la obra del señor Lovecraft y mi afición al anime. "L.S" Sera un anime inspirado en los mitos de Cthulhu, que promete primigenios, tentáculos, locura y todas esas cosas que nos encantan. Os dejo un trailer que ya ahí y que tiene pintaza. Un saludo hamijos.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Brutalerrimo busto de Lovecraft que nos trae Scibor Miniatures.

Sin palabras me encuentro y hacendado me hallo. BRUTAL el busto que nos traen los amigos de Scibor sobre el maestro del terror primigenio, con esos tentáculos, ese esculpido.... Aquí un servidor se hará con el cuanto salga, como amante de su obra. En cuanto tenga una imagen pintada del mismo os la cuelgo, hasta entonces, disfrutad estas. Un saludo hamijos.




lunes, 13 de junio de 2016

Edge publicará las novelas de Arkham Horror.


Así es, hamijos. Edge publicará novelas de uno de sus juegos, Arkham Horror, como ya hiciera FF Games en su momento. La primera novela se titula "Los gules de Miskatonic" y dará comienzo a la «Trilogía de las aguas sombrías», de la pluma de Graham McNeill (Lo cual es bueno). La novela de casi 400 páginas, se publica en rústica y costará 19,95 €. Todavía no hay fecha concreta de salida, pero estará en las tiendas antes de que termine el mes de junio. Grandes noticias, sin duda.

viernes, 10 de junio de 2016

Stygian- Un cRPG Lovecraftiano en Kickstarter.


Grandes noticias os traigo hoy para todos los amantes del RPG y la obra Lovecraftiana. Stygian, un proyecto de Kickstarter que a falta de 20 días ya alcanzó mas de la mitad del presupuesto que pide, y con el que nos podemos hacer mecenas desde solo 15 lereles. El juego tendra esa vista cenital que a todos nos apasiona, medidores de cordura, reglas roleras al viejo estilo y, como nos dicen sus creadores, una intensa experiencia narrativa que nos llevara hasta lo mas profundo de la locura primigenia. Con unos graficos 2D con un estilo absolutamente Pulp, este proyecto, a un servidor, se le antoja absolutamente irresistible. Y no os pongo mas al respecto para que visitéis la pagina del proyecto, dejando imágenes y vídeos, eso sí.




domingo, 1 de mayo de 2016

La revista Weird Tales, historia viva de un mito.



El caso es que hace unas semanas, en algún lugar a orillas del Tamesis me encontré algunos números antiguos de Weird Tales en un mercadillo. Pese a que tengo algunos números (mucho mas recientes) por casa, me dispuse a hacerme con ellos, porque me encantan, pero el caso es que como íbamos a contra reloj, con amigos y no mucho tiempo, me dije a mi mismo que después de comer echaba un ojo a fondo en el sitio en cuestión y me llevaba los números, y posiblemente algo mas. Pero queridos lectores, se da el caso de que aquel que redacta este artículo tiene la cabeza en los oníricos mundos de R´lyeh, y se me fue el santo al cielo, con lo que me llevo maldiciendo desde entonces, y mal que mal, se me ocurrió dedicar un artículo a tan laureada revista en este, nuestro vloj.

Portada del ultimo numero en USA

“Relatos fantásticos, extraños, grotescos a veces, narrando historias anormales y extrañas, en una palabra, cuentos que le dejarán sin aliento”.



Así, en el Chicago de 1923, con esta frase, nacía la mítica Weird Tales, icono de la cultura Pulp que tanto nos apasiona, y desde luego un referente para todos aquellos amantes del terror, la fantasía y la ciencia ficción, como los que pobláis este vloj. De la mente del genio J. C. Henneberger, decidió dar un hueco en su revista a jóvenes escritores de géneros por aquellas menores, mal pagados, para que se hicieran un nombre, siendo impresionante el numero de escritores de renombre que empezaron en esta publicación. En sus paginas escribían nada menos que H.P. Lovecraft (de cuya relación con la revista ya hablaremos en otra ocasión, que da para historia aparte) y que publicó aqui, entre otros muchos, el mítico Dagon, Robert E. Howard (creador de Conan y Solomon Kane, que nacieron en esta revista) o Seabury Queen, considerado por muchos el mayor genio del terror breve.


Es una época de universos inexplorados, de nuevos horizontes en habitaciones cerradas con olor a tabaco, de un relevo de los Penny Dreadful ingleses y de escritores mal pagados (muchos de ellos auténticos genios) que escribieron su nombre con letras de oro en el mundillo del Pulp. Con un parón de 1954 a 1988, debido a la competencia del comic que arrasaba entre la juventud por aquel entonces, y reanudando la impresión en su numero 280 de la mano de George H. Scithers, John Gregory Betancourt y Darrell Schweitzer, reanudando las tiradas con el número 280. Pese a haber pasado por distintas editoriales y compañías, la revista se mantiene firme, aunque su ultimo numero fue en primavera de 2014, como un baluarte de aquellos que amamos esas amarillentas páginas de papel astroso sin guillotinar y que pasamos horas viajando por los imaginarios mundos de los genios de la literatura, a lo cual no puedo evitar a los jóvenes de mi alrededor y ver como consideran terror y calidad las cosas como Paranormal Activity *Facepalm*.

La HBO, por cierto, compro los derechos de la revista y se lleva años rumoreando que planean una antología al mas puro estilo “Historias de la Cripta”, pero esto no es mas que rumorología, excepto lo de la compra de derechos que es cierta.

Os dejo, para finalizar y como imperecedero homenaje a esta revista de culto, un relato publicado en esta revista, nada menos que del maestro Lovecraft, en colaboración con C.M. Eddy (que trabajaron juntos mas veces). Pese a que leer en el pc sea una mierda, echadle un ojo que merece la pena, hamijos.

El devorador de fantasmas.

The Ghost-Eater, H.P. Lovecraft (1890-1937) C.M. Eddy, Jr (1896-1967)


¿Locura? ¡Quisiera poder pensar así! Pero cuando estoy a solas, tras caer la noche, en los desolados lugares a donde me llevan mis vagabundeos, y escucho, cruzando los vacíos infinitos, los ecos demoníacos de esos gritos y gruñidos, y ese detestable crujido de huesos, me estremezco de nuevo con el recuerdo de aquella espantosa noche.

Sabía menos de montería en aquellos días, aunque ya entonces la naturaleza me llamaba tan fuerte como lo hace ahora. Hasta esa noche me había cuidado siempre de contratar un guía, pero las circunstancias me forzaron bruscamente a desenvolverme por mis propios medios. Era mediados del verano en Maine, y a pesar de mi gran necesidad en ir desde Mayfair a Glendale antes del siguiente mediodía, no pude encontrar quien me guiara. A menos que tomase la larga ruta a través de Potowisset, que no me llevaría a tiempo a mi meta, habría de cruzar espesos bosques; pero cada vez que preguntaba por un guía me topé con negativas y evasivas. Forastero como era, me resultaba extraño que cada cual tuviera una rápida excusa. Había demasiados “negocios importantes” en ciernes para un villorrio perdido, y sabía que los lugareños mentían. Pero Todos tenían "deberes imperiosos", o eso decían, y no podían más que asegurarme que la senda a través de los bosques era muy sencilla, corriendo recta hacia el norte y sin la menor dificultad para un mozo vigoroso. Si partía cuando la mañana era aún temprana, aseguraban, podría llegar a Glendale a la puesta del sol y evitar una noche al raso. Aun entonces no sospeche nada. La perspectiva parecía buena, y decidí intentarlo a solas, dejando a los perezosos pueblerinos atrás con sus asuntos. Probablemente podría haberlo intentado aun recelando, porque la juventud es testaruda, y desde la niñez me había reído de supersticiones y cuentos de viejas.

Así, antes que el sol se estuviera en alto, me había encaminado entre los árboles por la trocha serpenteante con el almuerzo en la mano y la automática en el bolsillo y el cinturón repleto de crujientes billetes de gran valor. A juzgar por las distancias que me habían dado y el conocimiento de mi propia velocidad, supuse que llegaría a Glendale un poco después del ocaso; pero sabía que retrasándome durante la noche por algún error de cálculo, tenía suficiente experiencia en acampada como para no amilanarme. Además, mi presencia en el punto de destino no era verdaderamente necesaria hasta el mediodía siguiente. Era el clima lo que amenazaba mis planes. El sol, conforme subía abrasaba aún a través de lo más espeso del follaje, consumiendo mis energías a cada paso. A mediodía, mis ropas estaban empapadas de sudor y me sentí flaquear a pesar de toda mi resolución. Al internarme más profundamente obstruido y en muchos puntos casi bloqueado por la maleza. Debían haber pasado semanas quizás meses desde que alguien atravesara aquella ruta, y comencé a preguntarme si, después de todo, podría cumplir mi programa. A fin, sintiéndome verdaderamente famélico, busqué la zona más profunda de sombra que pude encontrar y procedí a almorzar el tentempié que el hotel me había preparado.

Eran algunos sándwiches insípidos, un pedazo de pastel rancio y una botella de vino muy flojo; aun no siendo un suntuoso festín, fue bastante bienvenido por alguien en mi estado de acalorado agotamiento. Hacía demasiado calor para que el fumar fuera gratificante, así que no saqué mi pipa. En cambio, cuando hube acabado mi comida me tumbé a lo largo bajo los árboles, tratando de reposar un rato antes de emprender la última etapa de mi camino. Supongo que fui un estúpido por beber ese vino, porque, flojo como era, fue bastante para rematar el trabajo que bochornoso y opresivo día había comenzado. Mi plan consistía en una simple y momentánea relajación, pero, con apenas un bostezo de aviso, caí en un profundo sueño.

II.
Cuando abrí los ojos, el crepúsculo se cerraba a mi alrededor. Un viento acariciaba mis mejillas, devolviéndome rápidamente mi pleno sentido y mientras ojeaba al cielo vi con aprensión que apresuradas nubes negras estaban creando un sólido muro de oscuridad, indicio de violenta tormenta. Ahora sabía que no podría llegar a Glendale antes de la mañana, pero la perspectiva de una noche en los bosques mi primera noche de acampada solitaria en la espesura parecía muy repugnante bajo esas especiales condiciones. En un instante resolví avanzar durante un rato al menos, con la esperanza de encontrar algún cobijo antes que la tempestad se desencadenara. La oscuridad se extendía sobre los bosques como un pesado manto. Las nubes bajas se tornaban aún más amenazadoras, y el viento arreciaba a un verdadero vendaval. El relámpago de un distante rayo iluminó el cielo, seguido de un ominoso retumbar que parecía esconder algún maligno propósito. Entonces sentí una gota de lluvia sobre mi mano tendida y, todavía caminando automáticamente, me resigné a lo inevitable. Otro momento y había visto el resplandor, la luz de una ventana a través de árboles y oscuridad. Pendiente de tan sólo refugiarme, me apresuré hacia allí… ¡Quisiera Dios que me hubiera dado la vuelta y huido! Había una especie de claro imperfecto, en cuya parte más alejada, con su zaga contra el bosque primitivo, se levantaba una construcción. Había esperado encontrar una choza o una cabaña, pero me detuve sorprendido cuando divisé una casita limpia y de buen gusto con tejado de dos vertientes, de unos 70 años de antigüedad a juzgar por su arquitectura, aunque todavía en un estado de conservación que demostraba la atención más celosa y civilizada. A través de los pequeños paneles de una de las ventajas inferiores brillaba una intensa luz, y hacia ella azuzado por el impacto de otra gota de lluvia me apresuré cruzando el claro, aporreando ruidosamente las puertas tan pronto como alcancé las escaleras.

Con prontitud, mis golpes tuvieron respuesta en una voz profunda y agradable que pronunció una sola palabra:

-¡Adelante!

Empujando la puerta desatrancada, entré en un penumbroso salón alumbrado desde un zaguán abierto a la derecha, más allá del cual había una habitación atestada de libros con la ventana iluminada. Mientras cerraba la puerta exterior a mi espalda, no pude por lo menos que reparar en un extraño aroma en la casa; un perfume débil, elusivo, casi definible que de alguna forma sugería animales. Mi anfitrión, supuse, debía ser un trampero que regentaba sus negocios allí mismo. El hombre que había hablado se sentaba en una amplia butaca junto a una mesa central de mármol, con su forma enjuta envuelta en una larga bata gris. La luz de una poderosa lámpara de petróleo resaltaba sus facciones agudas y afeitadas; con lustroso y fino cabello largo y bien peinado; regulares cejas castañas que se unían en ángulo inclinado sobre la nariz; orejas bien formadas, emplazadas abajo y atrás en la cabeza; y amplios y expresivos ojos grises, casi luminosos en su interés. Al sonreír una bienvenida, mostró un magnífico juego de firmes dientes blancos, y mientras me señalaba una silla con un ademán, me percaté de la delgadez de sus delicadas manos, con largos y ahusados dedos de rojizas y almendradas uñas ligeramente curvas y exquisitamente manicurazas. No podía menos de preguntarme por qué un hombre de tan avasalladora personalidad podría elegir la vida de recluso.

-Perdón por la intromisión -me excusé-. Pero estoy tratando de llegar a Glendale antes de la mañana, y una tormenta me hizo buscar un refugio.

Como corroborando mis palabras, en este momento llegó un intenso relámpago, una reverberación chasqueante y la primera descarga de un aguacero torrencial que batía demencialmente contra las ventanas. Mi anfitrión, que parecía ajeno a los elementos, me dedico otra sonrisa al responder. Su voz era entonada y bien modulada, y sus ojos mostraban un serenidad casi hipnótica.

-Sea bienvenido a la hospitalidad que yo pueda ofrecerle, aunque me temo que no sea mucha. Tengo una pierna tullida, por lo que tendrá que hacerse cargo. Si tiene hambre, encontrará abundancia en la cocina… ¡abundancia de comida, no de ceremonia!

Creí detectar una levísima traza de acento extranjero en su tono, aunque su lenguaje era fluido e idiomáticamente correcto. Alzándose a impresionante altura, se dirigió hacia la puerta con largos y renqueantes pasos y me percaté de los brazos inmensos y velludos que colgaban a cada lado, en curioso contraste con sus delicadas manos.

-Venga -invitó-. Traiga la lámpara con usted. Puedo sentarme igual de bien en la cocina que aquí.

Le seguí al salón y a la habitación de más allá, y en esa dirección descubrí el montón de leña en la esquina y el aparador del muro. Unos instantes más tarde, mientras el fuego brincaba alegremente, le pregunté si no debería preparar comida para dos; pero él declinó cortésmente. Hace demasiado calor para cenar me dijo además, he tomado un bocado antes que usted llegara. Tras lavar los platos dejados por mi solitario refrigerio, me senté un rato, fumando satisfecho mi pipa. Mi anfitrión formuló unas pocas preguntas sobre los poblados vecinos, pero cayó en un sombrío mutismo cuando supo que era un forastero. Mientras guardaba silencio, no pude menos que sentir una calidad de extraño en el, un algo insólito y soterrado que a duras penas podía ser analizado. Estaba casi seguro, por otra parte, que yo era tolerado a causa de la tormenta, más que ser bienvenido con genuina hospitalidad. En lo que respecta a la tormenta, parecía haberse agotado.

Fuera, ya había clareado puesto que había una luna llena entre las nubes y la lluvia había menguado hasta una simple llovizna. Quizás, pensé, podría completar mi viaje después de todo; una idea que insinué a mi anfitrión.

-Mejor aguardar hasta mañana -insistió-. Dice que está pensando ponerse en marcha y hay sus buenas tres horas hasta Glendale. Tengo dos alcobas arriba, y es usted bienvenido a una si quiere quedarse.

Había tal sinceridad en su invitación que disipaba cualquier duda que pudiera haber tenido acerca de su hospitalidad, y decidí que su silencio era el resultado del largo aislamiento de sus semejantes en estas soledades. Tras permanecer sentado sin proferir palabra durante el tiempo que tardé en fumar tres pipas, finalmente comencé a bostezar.

-Ha sido un día mas bien agotador para mí -admití-. Y creo que sería mejor que me fuera a la cama. Debo levantarme al alba, ya sabe, y retomar mi camino.

Mi anfitrión agitó el brazo hacia la puerta, a través de la que podía ver el salón y las escaleras.

-Venga -me indicó-. Lleve la lámpara con usted. Es la única que tengo, pero no me importa sentarme en la oscuridad, la verdad. La mitad del tiempo no la enciendo, cuando estoy solo. El petróleo es difícil de conseguir aquí y voy raramente al pueblo. Su alcoba es la de la derecha, al final de las escaleras.

Tomando la lámpara, y volviéndome en el salón para desearle buenas noches, pude ver sus ojos relucir, de una forma parecida a la fosforescencia, en la oscurecida estancia que había abandonado; durante un momento pensé en la jungla y en los círculos de ojos que a veces fulguran justo más allá del radio de la hoguera. Luego, subí las escaleras. Mientras alcanzaba el segundo piso, pude escuchar a mi anfitrión renqueando por el salón hacia la habitación de abajo y comprendí que se movía con seguridad de búho a pesar de la oscuridad. Verdaderamente, tenía poca necesidad de lámpara. La tormenta había acabado, y al entrar en la habitación asignada la descubrí iluminada por los rayos de la luna llena que caían sobre la cama desde la ventana sin cortinas orientada hacia el sur. Apagando la lámpara y sumiendo la casa en la oscuridad a excepción de los rayos de la luna, olfateé un punzante olor que se imponía sobre el aroma del queroseno…el olor casi animal que había notado al entrar en el lugar. Crucé hasta la ventana y la abrí de par en par, inspirando profundamente el fresco y limpio aire nocturno.

Cuando comenzaba a desvestirme me detuve casi instantáneamente, reparando en el cinturón de dinero, aún situado sobre mi cintura. Quizás, reflexioné, convenía no ser imprudente o descuidado, ya que había leído acerca de hombres que aguardaban solo una ocasión para robar o incluso dar muerte a los extraños en el interior de sus moradas. Así, colocando las ropas de cama para hacerlas parecer a una figura dormida, alcance la única silla de la estancia entre las envolventes sombras, cargando y encendiendo de nuevo mi pipa, y tomando asiento para descansar o vigilar, según lo requiriera la ocasión.

III.
No podía llevar mucho rato sentado cuando mis sensibles oídos captaron el sonido de pisadas subiendo las escaleras. Todos los viejos cuentos sobre anfitriones ladrones vinieron a mi cabeza, pero otro instante de escucha reveló que las pisadas eran francas, fuertes y descuidadas, sin atisbos de disimulo; mientras que los pasos de mi anfitrión, por lo que había oído desde el final de las escaleras, eran zancadas blandas y renqueantes. Apagando las brasas de mi pipa, la puse en mi bolsillo. Después, empuñando y teniendo mi automática, me levanté de la silla y caminé de puntillas por la estancia, agazapándome tensamente en un punto desde el que podía cubrir la puerta. Ésta se abrió, y en el pozo de luz lunar entró un hombre que nunca había visto. Alto, de anchas espaldas y distinguido, con el rostro medio tapado por la espesa barba cuadrada y el cuello cubierto con una gran pieza de tela negra, de un corte tan obsoleto en América que le señalaba, indudablemente, como extranjero.

Cómo había entrado en la casa sin que me apercibiera es algo fuera de mi entendimiento, no pudiendo creer ni por un instante que estuviera oculto en la otra alcoba del salón abajo. Mientras le observaba pensativamente bajo engañosos rayos de luna, me pareció que podía ver directamente a través de la robusta forma; pero quizás esto sólo fue una ilusión derivada de mi repentina sorpresa. Percatándose del desarreglo de la cama, pero desdeñando evidentemente la fingida ocupación, el extranjero musitó algo para sí mismo en una lengua extraña y procedió a desnudarse. Lanzando sus ropas a la silla que había desocupado, se metió en la cama, se arropó y en uno o dos segundos estaba resollando con la regular respiración de alguien profundamente dormido. Mi primer pensamiento fue buscar a mi anfitrión y pedirle una explicación, pero un segundo más tarde decidí que sería mejor asegurarse que tal incidente no es una secuela de mi sueño de borracho en los bosques. Aún me sentía flojo, desmayado y, a despecho de mi reciente cena, estaba tan hambriento como si no hubiera comido nada desde el almuerzo del mediodía. Crucé hacia la cama y la alcancé, asiendo el hombro del durmiente. Enseguida, lanzando un ahogado grito de miedo enloquecido y atónito estupor, retrocedí con pulso palpitante y ojos desorbitados. ¡Puesto que mis dedos engarfados habían pasado directamente a través del durmiente, alcanzado únicamente las sábanas de debajo!

Un análisis completo de mis sensaciones enervadas y confundidas sería inútil. El hombre era intangible, aun cuando todavía podía verle, escuchar su respiración regular y observar su figura medio envuelta de lado bajo las sábanas. Y entonces, mientras estaba a punto de creerme loco o bajo hipnosis, escuche otras pisadas en las escaleras blandas, almohadilladas, perrunas, pisadas cojeantes, tamborileando hacia arriba, arriba, arriba… Y otra vez el punzante olor animal, ahora con redoblada intensidad. Aturdido y alucinado, me arrastré una vez más tras la protección de la puerta abierta, estremecido hasta la médula, pero ya resignado a cualquier destino conocido o desconocido. Entonces, en ese pozo de fantasmal luz lunar, irrumpió la enjuta forma de un gran lobo gris. Cojo, según pude ver, pues una de las patas traseras se mantenía en el aire, como herida por algún tiro perdido. La bestia giró la cabeza en mi dirección, y la pistola resbaló de mis temblorosos dedos resonando sordamente contra el suelo.

La ascendente sucesión de horrores había paralizado rápidamente mi voluntad y conciencia, porque los ojos que ahora fulguraban mirándome desde esa cabeza infernal eran los fosforescentes ojos grises de mi anfitrión, tal y como me habían observado a través de la oscuridad de la cocina. Ni siquiera sé si me vio. Los ojos fueron desde mi dirección hacia la cama y contemplaron con glotonería al espectral durmiente. Luego, la cabeza se echo atrás, y de esa demoníaca garganta brotó el más espantoso ulular que haya oído jamás; un aullido ronco, nauseabundo, lobuno, que casi hizo detenerse a mi corazón. La forma en la cama se removió, abrió los ojos y se encogió ante la vista. El animal se agachó de forma estremecedora, y entonces mientras la etérea figura lanzaba un grito de mortal angustia humana y terror que ningún espectro de leyenda podría falsificar saltó directo hacia la garganta de su víctima, con los blancos y firmes dientes reluciendo a la luz de la luna mientras se cerraban sobre la yugular del vociferante fantasma. El gritó terminó con un gorgoteo ahogado en sangre y los espantados ojos humanos se vidriaron. Aquel grito me impulsó a la acción, y en un segundo había recuperado mi automática y vaciado el cargador en la monstruosidad lobuna ante mí. Pero escuché el impacto de cada bala mientras se enterraba en el muro opuesto sin encontrar resistencia. Mis nervios cedieron. El terror ciego me lanzó hacia la puerta y me hizo mirar atrás para ver que el lobo había hundido sus dientes en el cuerpo de su víctima. Entonces llegó aquella impresión sensorial culminante y el arrollador pensamiento derivado. Era el mismo cuerpo que yo había atravesado con la mano momentos antes… pero mientras me abalanzaba por esa negra escalera de pesadilla pude escuchar el astillarse de los huesos.

IV.
Cómo encontré el camino de Glendale o cómo conseguí atravesarlo, supongo que jamás lo sabré. Sólo sé que el alba me encontró en la colina al límite de los bosques, con la escarpada población bajo mis pies y la cinta azul del Cataqua centellando en la distancia. Destocado, sin chaqueta, con el rostro tiznado y empapado de sudor, como sí hubiera pasado la noche bajo tormenta, renuncié a entrar en el pueblo hasta recobrar un poco, al menos, la compostura. Al fin emprendí camino colina abajo por las estrechas calles empedradas de portales coloniales, hasta llegar a la casa Lafayette, cuyo propietario me miró intrigado.

-¿De dónde vienes tan temprano, hijo? ¿Cómo traes esa facha?
-Acabo de llegar atravesando los bosques desde Mayfair.
-¿Has venido… a través de los bosques del Diablo…esta noche…y…solo?

El anciano me dedicó una indispuesta mirada mezcla de horror e incredulidad.

-¿Por qué no -repuse-?. No podría haberlo hecho a tiempo por el Potowisset, y debía estar aquí a mediodía, lo más tardar.
-¡Y esta noche hubo luna llena!… ¡Dios mío! ¿Viste algo de Vasili Oukranikov o el Conde?
-¿Oiga, tengo cara de tonto? ¿Qué quiere… reírse de mí?

Pero su tono fue tan grave como el de un sacerdote al replicar:

-Debes ser nuevo por aquí, hijito. Si no, sabrías todo acerca de los bosques del Diablo, la luna llena, Vasili y el resto.

Me sentí algo atontado, aunque sabía que no debía mostrarme demasiado serio tras mis primeras afirmaciones.

-Vamos…sé que se muere por contármelo. Soy como un burro… todo orejas.

Entonces contó la leyenda a su manera seca, despojándola de vitalidad y credibilidad por falta de colorido, detalles y atmósfera. Pero yo no necesitaba de la vitalidad o credibilidad que cualquier poeta pudiera haber dado. Rememorar lo que había presenciado y recordar que no había oído el cuento hasta después de haber tenido la experiencia y huido del terror de aquellos fantasmales huesos astillándose.

-Antes había unos pocos rusos instalados entre aquí y Mayfair…llegaron tras uno de aquellos follones nihilistas, allá en Rusia. Vasilli Oukranikov era uno de ellos… un tío alto, delgado y bien plantado con brillante pelo rubio y modales encantadores. Pero se decía que era un sirviente del demonio… un hombre lobo y un devorador de hombres. Se edificó una casa en los bosques, como a un tercio del camino entre esto y Mayfair, y allí vivió solo. De vez en cuando llegaba un viajero de los bosques con algún cuentecillo extraño acerca de haber sido perseguido por un gran lobo con relucientes ojos humanos… como los de Oukranikov. Una noche, alguien le pego un tiro al lobo, y la siguiente vez que el ruso vino a Glendale cojeaba. Eso encajaba todo.

Ya no eran simples sospechas, sino hechos probados. Entonces mandó a Mayfair por el Conde su nombre era Feodor Tchernevshy y había comprado la vieja casa Fowler de tejado a dos aguas en State Street para que acudiera a verle. Todos previnieron al Conde, que era un buen hombre y un esplendido vecino, pero él dijo que sabía cuidar de sí mismo. Era la noche de luna llena. Era valiente como él solo, y cuanto hizo fue pedir a algunos de sus hombres, que tenía cerca del lugar, que le siguieran a casa de Vasili si no volvía en un plazo prudencial. Así lo hicieron…y me dices, hijito, ¿Qué has estado cruzando esos bosques de noche?

-Ya le digo que sí -traté de no parecer un embustero-. No soy ningún conde, y ¡heme aquí para contarlo!… pero, ¿Qué encontraron los hombres en casa de Oukranikov?
-Encontraron el cuerpo destrozado del Conde, hijito, y un fibroso lobo gris agazapado sobre él con fauces ensangrentadas. Puedes suponer lo que era el lobo. Y se cuenta que cada luna llena… ¿pero hijito, no viste ni oíste nada?
-¡Nada, hombre! Y Dígame, ¿qué pasó con el lobo…o Vasili Oukranikov?
-¡Toma! lo mataron, hijo… lo llenaron de plomo y lo enterraron en la casa, y luego prendieron fuego al lugar… sabe que esto fue hace sesenta años, cuando yo era un crío, aunque lo recuerde como si fuera ayer.

Me volví con un encogimiento de hombros. Todo eso sonaba demasiado extraño, estúpido y artificial a plena luz del día. Pero, a veces, cuando estoy a solas tras la caída de la noche en lugares desiertos y escucho los ecos demoníacos de esos gritos y bramidos, y ese detestable crujir de huesos, vuelvo a estremecerme con el recuerdo de aquella espantosa noche.

                                                                  H.P. Lovecraft (1890-1937)
                                                                  C.M. Eddy, Jr (1896-1967)



Y ahora, antes de ponerme mas sentimental, aprovecho para deciros que podéis suscribiros a Weird Tales por 20 dolares, una promoción que hay ahora mismo, que se nos subirá a 25$ mas por el envio desde USA (en total 39€ al cambio). Espero que hayais disfrutado, hamijos.


martes, 26 de abril de 2016

Mythos, (otro) skirmish Lovecraftiano, con un prometedor Kickstarter.


Pues el culto a los primigenios no para, si hace unos días os hablaba del Achtung! Cthulhu, ahora os traigo este pedazo de Kickstarter para un juego del que ya os hable hace un par de meses, el skirmish lovecraftiano de Paranoid Miniatures, Mythos.
Este crowdfunding nos da la oportunidad de meternos de lleno en su juego con la posibilidad de elegir varios mecenazgos ( y esta vez si) bastante bien de precio, con distintas facciones, una BRUTAL mini exclusiva y todas las recompensas para los bakers que se desbloqueen, que no serán pocas. El juego además promete largas campañas con tintes de rol en los años 20 y un enorme abanico de oficios, facciones, habilidades y características propias para el que podría ser la sorpresa del año. Os dejo la página para que le echéis un ojo y veáis cosas como el sistema de juego, para aquellos que no hablen la lengua de Shakespeare también hay vídeos y demás que ayudaran a comprender sus mecánicas, y de forma gratuita teneis el acceso a la beta del reglamento para aquellos que quieran probarlo, y un concept de Shane Cook y Mate Jako. Yo, por lo que ví en el Salute, os digo que pinta de escándalo.


La impresionante mini exclusiva.












viernes, 1 de abril de 2016

Viernes, fuck yeah!

Pues como por fin es viernes, y encima cambiamos de mes, cambiamos de cabecera, y ponemos una un poco pulp cthulhiana y de paso os regalo un wallpaper muy majo, ya sabéis, click para agrandar y tal... ¡Buen finde!


miércoles, 9 de marzo de 2016

The Sinking City, un mundo abierto basado en los relatos de Lovecraft...

Parece que estemos en una semana Cthulhiana, pues Frogwares (Sherlock Holmes), ha anunciado The Sinking City, donde tendremos el placer de explorar una ciudad de los años 20 en la que están pasando cosas muy raritas, en una ambientación lovecraftiana  que promete ser la mas grande nunca creada por esta compañía. Por el momento solo tenemos un par de capturas y algunos concepts, pero a mi me la ha... ¡Me ha gustado mucho! Comparto algo de lo poquito que tenemos con vosotros por el momento, ansioso me hallo...




Para mas info y seguimiento de esta futura joya: http://frogwares.com/

martes, 8 de marzo de 2016

H.P. Lovecraft, el maestro del terror primigenio, a vista de 28mm.

Pues hoy me ha llegado a mi casa mi esperadisima mini del Kickstarter de H.P. Lovecraft: Cthulhu Mythos Great Old Ones Idols, en el que fui mecenas con diez euritos de nada y me he llevado esta magnifica mini del amigo Lovecraf, que me parece super original y muy bonita :D (Ya sabéis, mis fotos fullHD y tal... Adjunto foto de como seria pintada cortesía del creador, yo la mía la pintare algún año.





El proyecto lo ha llevado Ricard Jove, un escultor nacional que se ha currado solito todo el KS y le ha salido de lujo, ni un mes ha pasado desde el final del proyecto a recibir la mini en casa. Ya podían aprender muchos. Desde aquí, me quito el sombrero y le doy un diez. ¡Espero que os mole tanto como a mi!

miércoles, 2 de marzo de 2016

Novedades de Osprey: The Cthulhu Wars



Mi querida, amada, adorada y venerada Osprey lo ha vuelto a hacer. Esta vez el codice que nos trae es "The Cthulhu Wars", un libro que hará las delicias de los amantes (como un servidor) de la obra lovecraftiana y nos vendrá de perlas para nuestras consultas y ambientación a la hora de crear partidas de rol o de miniaturas sobre el universo del dios primigenio. Estará disponible a partir de mediados de Mayo, aunque ya se puede hacer el preorder. Por supuesto, en la lengua del que escribió Hamlet.





viernes, 26 de febrero de 2016

Call of Cthulhu, primera toma de contacto...

Así es hamijos, pese a ser anunciado en 2014 aún no sabíamos nada de el. Ahora sabemos que Cyanide Studio (Bloodbowl, Confrontation...) se encargara de traernos este maravilla, de la cual de momento solo hay dos imágenes, una de las cuales os muestro abajo.El juego sera un RPG de terror psicológico, en el cual asumiremos el papel de un investigador tras los pasos de la misteriosa muerte de un famoso artista. Ansioso me hallo.




martes, 23 de febrero de 2016

Mythos, un skirmish Lovecraftiano




Mythos es un skirmish de miniaturas basado en los mundos de HP Lovecraft. Basado en los años veinte, el juego pondr a humanos contra indescriptibles terrores de otras dimensiones espacio-temporales, apoyados también por humanos que han dado de lado a su humanidad para servir a dioses oscuros y enfermizos cultos. Un buen numero de facciones distintas y un montón de cosas que lo hacen único nos prometen los chicos de Paranoid. ¡Tienen toda mi atención!